Swimmer

Soy nadador

Y ahora formo parte de la Asociación de Nadadores “Nadamos”

Empecé a nadar con cinco años en las escuelas de verano del Círculo Mercantil de Sevilla. Fue mi padre quien me metió en el agua y reconozco que de alguna manera aún no he salido. Aún resuenan en mis oídos las burbujas que producíamos al nadar, aún resuenan los sonidos de mis amigos de la infancia, esa satisfacción juvenil por agradar a tus padres, a tus entrenadores, a tu gente.
Sin darme cuenta estaba en el Cerrado de Calderón de Málaga

(cuatro años) para colmar expectativas que aún no se si eran mías. Pero no eran mías porque era muy joven para saber cuál era mi camino en la vida. No lo entendáis mal…..; adoro a mis padres (Antonio y Concha) que me han ayudado y apoyado siempre incondicionalmente, adoro a mis entrenadores (Alfonso Carmona, Diego Rojas y en especial a mi entrenador Toni Codina y Montse porque estan dentro de mi ADN personal), adoro a mis amigos….

Pero no adoro ser nadador de alta competición.
Mi relación con el agua es esencial para mí…,; lo que me gusta es sentirme libre en una piscina o en el mar flotando, buceando, compartiendo las burbujas con el agua. Ahí es donde me siento libre.
Reconozco sentir orgullo por haber participado en campeonatos provinciales, regionales, nacionales, cuatro naciones, ocho naciones, copa arena, copa latina, campeonatos del mundo… pero en el mejor momento para un nadador me lesione. Creo que en esa época, los 80, no estaban los Centros de Alto Rendimiento preparados para encontrase de frente con algún problema médico serio. De ninguna manera responsabilizo al cuerpo técnico de la solución del problema, si responsabilizo a la Federación Española de su incompetencia manifiesta de resolverlo. Un año después de dejar la natación, ya que me quitaron la beca, se solucionó mi problema físico. Pase un año teniendo hematurias por sobresfuerzo, llegue a pesar 68 kilos con la misma estatura, (no os riais cabrones) y mi frustración hizo que al salir de Málaga quemara todo lo que estuviera relacionado con el agua. Gracias a tener un entorno adecuado estudie la Licenciatura de Derecho y aquí estoy.

La alta competición es mala para la salud…, pero compensa el entrenamiento realizado por el camino de aprendizaje. Nunca en mi vida he dejado que la adversidad me pueda; siempre he sabido que el trabajo bien realizado esta recompensado, aunque solo sea por propia satisfacción. Siempre he sabido que mis amigos de juventud son también mis amigos cuando adultos. Y lo he vuelto a saber en nuestra última reunión, porque vosotros habéis sido ungüento sanador de mi corazón (será un poco moña pero así lo siento). Esa energía que ha envuelto el evento es digna de estudio. Estoy seguro que en cada uno de vosotros hay un sentimiento diferente, pero enorme. 

A parte de criar a mi hijo, que lo conocéis porque os he dado la tabarra a cada uno, mi empeño actual es hacer crecer la Asociación Española de Nadadores “Nadamos” para que si alguna vez a algún nadador le pase lo que a mí que sepa que no está solo. Que sepa que lo importante es formarse para, después de desarrollar su pasión deportiva, aterrizar en la sociedad civil. Que sepa que entre nosotros nos podemos ayudar, que sepa que sus años de juventud forjan su carácter que tendrá que aplicarlo más tarde.

Por todo esto reconozco que no tengo cloro en mis venas, que tengo sangre con memoria. Memoria para querer a mis amigos, a mis entrenadores, a mis padres… y sangre para llevar a esta Asociación Española de Natación ·Nadamos” hasta la orilla de un reconocimiento de los nadadores en general frente a la sociedad civil, a los académicos, a los clubs y a todas las Federaciones que existan.
Antonio Santos.
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